Propiciación y expiación

Buen día Frank Morera. Espero se encuentre bien. Soy de El Salvador y quería preguntarle si hay alguna diferencia entre expiación y propiciación. ¿Sería correcto decir que la celebración de la eucaristía es nuestro acto de propiciación en el nuevo pacto y la expiación es realmente realizada por Cristo? Vueltos a Dios, Ricardo García

Submitted by: Ricardo Garcia Carcamo 11/05/2019

Hola Ricardo. El prefijo ex significa “fuera de” o “desde”, por lo que expiación tiene que ver con la eliminación de algo o llevar lejos algo. En términos bíblicos, tiene que ver con quitar la culpa mediante el pago de una multa o la ofrenda de expiación. Por el contrario, la propiciación tiene que ver con el objeto de la expiación. El prefijo pro significa “para”, por lo que propiciación trae consigo un cambio en la actitud de Dios, para que Él se mueva de estar en enemistad con nosotros a estar por nosotros. A través del proceso de la propiciación, somos restaurados a la comunión y al favor de Dios. La palabra propiciación se usa en varios versículos para explicar lo que Jesús logró a través de Su muerte en la cruz. Por ejemplo, en Romanos 3,24-25, los creyentes en Cristo han sido “justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados”. Esta verdad se comunica también en 1 Juan 2,: “Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”. Una parte importante de la obra salvadora de Cristo, es la liberación de la ira de Dios; la propiciación de Jesús en la cruz es lo único que puede quitar la condenación de Dios con respecto al pecado. San Anselmo descubre una salida absolutamente racional: el hombre le debe a Dios una satisfacción infinita. Sólo Dios puede proceder a una satisfacción infinita. Luego es necesario que Dios se haga hombre a fin de poder reparar infinitamente. El “Hombre-Dios” realiza lo que la humanidad tenía que realizar: la reparación. El “Dios-hombre” concretiza lo que falta a la reparación humana: su carácter de infinitud. Por consiguiente, en el Hombre-Dios se da la reparación (hombre) condignamente infinita (Dios). La encarnación es necesaria con una lógica irrefutable. Tengamos en cuenta que la misma palabra griega se traduce por tanto expiación y propiciación de vez en cuando. Pero hay una ligera diferencia en los términos. La expiación es el acto que se traduce en el cambio de la disposición de Dios para con nosotros. Es lo que Cristo hizo en la cruz, y el resultado de la obra de Cristo de expiación es propiciación -la ira de Dios es alejada. La distinción es la misma que entre el rescate que se paga y la actitud de la persona que recibe el rescate. En la teología católica, la expiación es la satisfacción de Cristo, por la cual Dios y el mundo se reconcilian o se ponen de acuerdo o en unidad. “Porque en Cristo estaba, reconciliando al mundo consigo…” (2 Cor. 5,19). La doctrina católica sobre este tema está expuesta en la sexta sesión del Concilio de Trento, en el capítulo II. Habiendo demostrado la insuficiencia de la naturaleza y de la ley mosaica el Concilio continúa: “De ahí aconteció, que Padre Celestial, el Padre de las misericordias y Dios de toda consolación (2 Cor. 1,3), cuando hubo llegado esa bendita plenitud de los tiempos (Gál. 4,4) envió a los hombres a Jesucristo, su propio Hijo, que, tanto antes de la Ley como durante el tiempo de la Ley, había sido anunciado y prometido a muchos de los santos Padres, que redimiría a los judíos, que estaban bajo la Ley y que los gentiles que no iban tras la justicia pudiesen alcanzar a la justicia y que todos los hombres recibieran la adopción de hijos. A Él lo exhibió Dios como instrumento de propiciación por su propia Sangre, mediante la fe (Rom. 3,25), por nuestros pecados, y no sólo por nuestros pecados, sino también por los del mundo entero (1 Juan 2,2)”. Este mismo dogma fue proclamado en las palabras del Credo de Nicea, “que por nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajó, tomó carne, se hizo hombre y sufrió.” Esta obra llamada también Expiasion es el fin propiciatorio de la misa: se trata de reparar el sufrimiento que le provocamos a Dios cuando con nuestros pecados nos alejamos voluntariamente de su amor. Sólo Jesucristo puede expiar dignamente, a través de su sacrificio, las ofensas hechas a Dios. La misa es el sacrificio expiatorio porque vuelve presente, en la Eucaristía, al mismo Cristo en estado de víctima, con su Cuerpo donado por nosotros y su Sangre versada para lavarnos de nuestros pecados. “Esta es mi sangre de la alianza, versada por ustedes, en remisión de los pecados” (cfr. Mt 26, 28). Dice el Catecismo de la Iglesia” 615 “Como […] por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos” (Rm 5, 19). Por su obediencia hasta la muerte, Jesús llevó a cabo la sustitución del Siervo doliente que “se dio a sí mismo en expiación”, “cuando llevó el pecado de muchos”, a quienes “justificará y cuyas culpas soportará” (Is 53, 10-12). Jesús repara por nuestras faltas y satisface al Padre por nuestros pecados (cf. Concilio de Trento: DS, 1529). 433 El Nombre de Dios Salvador era invocado una sola vez al año por el sumo sacerdote para la expiación de los pecados de Israel, cuando había asperjado el propiciatorio del Santo de los Santos con la sangre del sacrificio (cf. Lv 16, 15-16; Si 50, 20; Hb 9, 7). El propiciatorio era el lugar de la presencia de Dios (cf. Ex 25, 22; Lv 16, 2; Nm 7, 89; Hb 9, 5). Cuando san Pablo dice de Jesús que “Dios lo exhibió como instrumento de propiciación por su propia sangre” (Rm 3, 25) significa que en su humanidad “estaba Dios reconciliando al mundo consigo” (2 Co 5, 19). Todo esto se renueva y actua en el Santo Sacrificio Eucaristico que es el mismo de la Cruz ofrecido por Nuestro Sumo Sacerdote y Mediador Jesucristo. Sacrificio siempre nuevo y eterno. Bendiciones+

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