Jefté…

Dr. Frank. Bendiciones. En el libro de los Jueces en el capítulo 11 Jefté ofrece un voto a Dios de ofrecer en holocausto a la primera persona que viera después de derrotar a los amonitas. Y su dolor fue grande porque esa persona fue su hija única. A pesar de todo cumplió su voto. Por qué Dios aceptó este tipo de sacrificios mas tratándose del sacrificio de una vida humana, cosa que hacían los pueblos vecinos y era condenado en Israel. Bendiciones.++++

Submitted by: Julián Cuervo 03/12/2020

Hola Julian. Como sabras nuestro DIOS no acepta bajo ningun concepto los Sacrificios de vidas humanas,ESTO ES INCONCEBIBLE EN LA LEY MOSAICA, eso esta en total rechazo a su naturaleza.Aca hay una muy mala lectura de la Escritura. Esto dice: “30.Y Jefté hizo un voto a Yahveh: «Si entregas en mis manos a los ammonitas, 31.el primero que salga de las puertas de mi casa a mi encuentro cuando vuelva victorioso de los ammonitas, será para Yahveh y lo ofreceré en holocausto.» 32.Jefté pasó donde los ammonitas para atacarlos, y Yahveh los puso en sus manos. 33.Los derrotó desde Aroer hasta cerca de Minnit (veinte ciudades) y hasta Abel Keramim. Fue grandísima derrota y los ammonitas fueron humillados delante de los israelitas. 34.Cuando Jefté volvió a Mispá, a su casa, he aquí que su hija salía a su encuentro bailando al son de las panderetas. Era su única hija; fuera de ella no tenía ni hijo ni hija. 35.Al verla, rasgó sus vestiduras y gritó: «¡Ay, hija mía! ¡Me has destrozado! ¿Habías de ser tú la causa de mi desgracia? Abrí la boca ante Yahveh y no puedo volverme atrás.»” Jueces, 11 El voto que hizo Jefté no era el de matar y quemar en sacrificio al primero que le saliera a recibir de su casa cuando volviera victorioso, ,esto es inusual en Israel. Lo que él prometió fue dedicar enteramente a Dios a esa primera persona que lo saliera a recibir. Esa entera dedicación era semejante a cuando se ofrecía un cordero en ofrenda quemada. En tal tipo de ofrenda el sacerdote no podía participar de ella comiendo una parte del animal, como sí podía hacerlo en los otros tipos de sacrificios de corderos. La ofrenda quemada era una dedicación total para Dios. Usando ese símil es que Jefté dice que ofrecería en holocausto al primero que lo recibiera. La hija de Jefté se convirtió, debido a ese voto del padre, en una especie de monja de clausura, cosa tambien poco usual.. sólo que no viviría encerrada, sino normalmente en la sociedad, dedicada solamente a las cosas de Dios pero siendo virgen. Como que iba a dedicarse cien por ciento al servicio de Dios, no podría casarse, porque una mujer casada tiene que atender a su esposo y sus hijos. Era en ese sentido en el que Jefté iba a dedicar a su hija como un holocausto a Dios, una ofrenda total. En otras ocasiones otras madres dedicaron sus hijos a Dios en forma total también, como fue el caso de Ana, la madre de Samuel. “11.e hizo este voto: «¡Oh Yahveh Sebaot! Si te dignas mirar la aflicción de tu sierva y acordarte de mí, no olvidarte de tu sierva y darle un hijo varón, yo lo entregaré a Yahveh por todos los días de su vida y la navaja no tocará su cabeza.»” I Samuel, 1 “27.Este niño pedía yo y Yahveh me ha concedido la petición que le hice. 28.Ahora yo se lo cedo a Yahveh por todos los días de su vida; está cedido a Yahveh.» Y le dejó allí, a Yahveh.” I Samuel, 1 Ahora bien, el caso de Jefté tenía una faceta diferente. Al dedicar a su hija a Dios en forma total, Jefté se estaba privando de tener descendencia que llevara su nombre. Aquella era su única hija. No tenía otro hijo ni hija. Eso era muy duro para un hombre de aquella época y de aquella sociedad. De ahí brota el amargo quejido de Jefté cuando vio que su hija era la que había salido a recibirlo. “34.Cuando Jefté volvió a Mispá, a su casa, he aquí que su hija salía a su encuentro bailando al son de las panderetas. Era su única hija; fuera de ella no tenía ni hijo ni hija. 35.Al verla, rasgó sus vestiduras y gritó: «¡Ay, hija mía! ¡Me has destrozado! ¿Habías de ser tú la causa de mi desgracia? Abrí la boca ante Yahveh y no puedo volverme atrás.»” Jueces, 11 Hay varios pasajes que nos muestran que Jefté nunca prometió sacrificar a su hija matándola y quemándola en un altar pagano. Vamos a leer estos pasajes con el fin de obtener de primera mano la idea correcta de qué fue lo que prometió Jefté. Si leemos Jueces 11: 36- 39 veremos que la preocupación de la joven hija de Jefté no era sobre perder la vida, sino sobre su virginidad y la pérdida de su oportunidad de matrimonio, que era una de las ambiciones más acariciadas de las mujeres de aquella sociedad en aquella época. “36.Ella le respondió: «Padre mío, has abierto tu boca ante Yahveh, haz conmigo lo que salió de tu boca, ya que Yahveh te ha concedido vengarte de tus enemigos los ammonitas.» 37.Después dijo a su padre: «Que se me conceda esta gracia: déjame dos meses para ir a vagar por las montañas y llorar con mis compañeras mi virginidad.» 38.El le dijo: «Vete.» Y la dejó marchar dos meses. Ella se fue con sus compañeras y estuvo llorando su virginidad por los montes. 39.Al cabo de los dos meses, volvió donde su padre y él cumplió en ella el voto que había hecho. La joven no había conocido varón. Y se hizo costumbre en Israel:” Jueces, 11 Como podemos ver en el versículo 36, la hija de Jefté pidió a su padre que hiciera con ella tal y como había prometido. Por lo tanto, lo que sigue a la petición de la hija es lo que prometió el padre. ¿Y qué es lo que sigue a la petición de la hija? En el versículo 37 vemos que la joven solamente pidió llorar su virginidad por dos meses. Evidentemente, su vida no estaba amenazada, porque sería algo completamente fuera de lógica que ella llorara por su virginidad cuando lo que iba a perder era la vida. El llorar su virginidad, el no poderse casar, era una cosa muy secundaria ante la seguridad de perder la vida. Hubiera sido excesivamente tonto que la joven llorara por algo (virginidad ) que después de la muerte no le serviría para nada, y no llorara por su vida, sin la cual todo lo demás era inútil. Todo esto nos hace ver que ella sabía que lo único que iba a perder, era la oportunidad de casarse. En el versículo 39 vemos que como una consecuencia de todo lo que previamente se narró se dice que “pasados los dos meses volvió a su padre, e hizo de ella conforme a su voto que había hecho. Y ella nunca conoció varón.” O sea, que cuando la joven volvió, su padre hizo conforme a su voto, es decir, hizo lo que había prometido; y como consecuencia de hacer lo que él había prometido, ella se quedó sin casarse. Está perfectamente claro que Jefté no prometió matar y quemar a nadie, sino dedicarla a Dios. Notemos, además, que el verso 40 dice que “se hizo costumbre en Israel, que de año en año fueran las doncellas de Israel a endechar a la hija de Jefté galaadita, cuatro días en el año. La palabra traducida “endechar” es lethanoth y no significa “lamentar”, sino “celebrar”. Las sucesivas generaciones de mujeres judías admiraban el sacrificio de la hija de Jefté, o sea, vivir una vida santa para el Señor el resto de sus días. Resumiendo, la hija de Jefté no fue sacrificada en el sentido de ser quemada en holocausto o de cualquier otra manera, sino que ella hizo voto voluntario de servicio a Dios en el tabernáculo de Silo por el resto de su vida Santa Cuaresma+

A %d blogueros les gusta esto: