Pedro en Roma

Buenas, He recibido este texto de los testigos en contra de la estancia de San Pedro en Roma. EDITADO>

Submitted by: Carlos Lopez 07/16/2020

Hola Carlos.Los Protestantes en su empeño de mantener en la ignorancia a sus gentes pierden su tiempo en demostrar lo indemostrable, San Pedro murió en Roma y no en otra parte. Algunos con malicia o por ignorancia dicen que cuando San Pedro en su Epístola dice que los “Saluda desde Babilonia” hacen referencia de que Pedro vivía en Babilonia,, cuioso por que ESOS MISMOS se llenan la boca para decir que la Babilonia del Apocalipsis es Roma, ahora les conviene que Babilonia sea la ciudad del Eufrates. A otros ávidos se ser engañado lo harán, no a mi. La Roma de Neron era llamada por los Cristianos “Babilonia”. No hay ningún libro, ninguna historia, ninguna leyenda que nos muestre a San Pedro en Babilonia. NI UNA. Muchas que si lo muestran en Roma. La Babilonia en el siglo I era una ciudad decadente y pequeña en un monton de ruinas y no habia comunidad judía importante. Los Judíos comenzaron a hacer comunidad en esta zona depues de la transformación de Jeusalem en una Ciudad pagana por el Emperador Adriano en el 132 DC, NO ANTES. El Talmud Babilonico El Babilonico ( Talmud Bavli ) fue compilado durante el período de la antigüedad tardía (siglos III al VI DC). De esto existe ante todo una prueba indirecta: ninguna comunidad cristiana, excepto aquella de Roma, jamás se alabó por poseer la tumba de Pedro. Por otro lado encontramos pruebas directas que recíprocamente se iluminan y completan. Se tratan de fuentes literarias, datos arqueológicos y epigráficos. También hay, especialmente por cuanto concierne las reliquias del apóstol, el aporte de las ciencias experimentales. Entre finales del siglo I d.C. y el principio del III, existen fuentes literarias incensurables que convergen y certifican la tradición de la Iglesia. Al final del I siglo, Clemente, jefe de la comunidad cristiana de Roma, sitúa a Pedro (y Pablo) en el episodio de la persecución de Nerón y de los horrorosos acontecimientos que sucedieron en el Circo de Nerón en Vaticano, espectáculos de los que de manera acreditada habla ampliamente Tacito, el más grande historiador de Roma. En la primera mitad del II siglo siguen dos escritos “apocalípticos”, la «Ascensión de Isaías» y el «Apocalipsis de Pedro»: de estos testimonios resulta que Pedro- único de los apóstoles de Jesús – murió en Roma victima de la persecución neroniana del 64. Más tarde, a caballo entre el II y el III siglo, el histórico de la Iglesia Eusebio relata acerca de un presbítero romano de nombre Gaio que habla por primera vez de la tumba gloriosa (“trofeo”) de Pedro en el Vaticano. En el transcurso de los años los testimonios de la existencia de la tumba de Pedro en Vaticano han sido numerosos. La confirmación absoluta a las fuentes literarias viene de la arqueología. Desde hace siglos los fieles sabían que la tumba de Pedro se encontraba en la Basílica Vaticana debajo del altar de la Confesión, pero los papas que se han sucedido en la guía de la Iglesia non se han atrevido a investigar hasta el fondo, sea por temor reverencial no difícil de comprender, sea por el miedo obvio de una posible respuesta negativa, que habría sido de extrema gravedad. Solamente en 1939 Pío XII, que estaba animado de un heroico amor por la verdad, decidió abrir a la ciencia los misterios subterráneos de la Basílica. Así ocurrió que entre 1940 y 1949 realizaron las excavaciones. Éstas fueron ejecutadas, como he demostrado en otro lugar, de un modo discutible, pero llevaron a algunas constataciones importantes. Aquí tenemos un resumen. Se descubrió ante todo que bajo el suelo de la Basílica existían los restos de una antigua necrópolis pagana construida en los siglos II- III y enterrada en los tiempos del emperador Constantino, para crear el piso sobre el cual se construiría la primera basílica en honor de Pedro (alrededor de 321-326). Esto revelaba la presencia en esta área, de un punto fijo de suprema importancia, punto que sólo no podía ser la tumba del apóstol. En 1952 hubieron grandes descubrimietos: El nombre de Pedro fue encontrado en uno de los mausoleos de la antigua necrópolis Todos los grafitos de este muro fueron descifrados y revelaron, además del nombre de Pedro, preciosas noticias para el conocimiento de la espiritualidad cristiana en Roma entre el III y el IV siglo En 1953 fueron identificados como los restos enterrados de Pedro. Más tarde ellos se convirtieron en el objeto de largos exámenes y reflexiones por especialistas de ciencias experimentales. Particularmente importante fueron los exámenes del antropólogo Venerando Correnti. La identificación definitiva fue en 1964; el primer anuncio oficial del reconocimiento fue dado por Pablo VI en 1968 y luego repetidamente confirmado hasta el año de su muerte en 1978. 1) El monumento realizado por Constantino en honor de Pedro era considerado en aquellos tiempos, sepulcro del apóstol (como expone Eusebio, obispo de Cesarea, , que conoció personalmente a Constantino) 2) En el interior del monumento existe un solo nicho. 3) El nicho quedó intacto desde la época de Constantino hasta el principio de las excavaciones, entorno al 1941. 4) Los huesos procedentes del nicho son aquellos que Costantino y sus contemporáneos creyeron huesos de Pedro. 5)Los huesos depuestos en el nicho marmóreo del “muro g” fueron envueltos en un paño de púrpura entretejido de oro (los restos de dicho paño fueron hallados entre los huesos, resultando en el análisis de púrpura auténtica de múrice y oro puro). 6) La dignidad real del oro y la púrpura se entona a la del pórfido que adorna el exterior del monumento erigido por Constantino en honor de Pedro. 7) El examen antropológico de los huesos (en total, aproximadamente la mitad del esqueleto) los ha demostrado pertenecientes a un solo individuo de sexo masculino, de edad (60-70 años coincidiendo con cuánto conocemos de Pedro en la época de su martirio. 8) La tierra incrustada en los huesos demuestran que estos provienen de una tumba en el terreno, y de tales características era la primitiva tumba de Pedro, bajo el quiosco del II siglo. 9) En el interior del nicho, sobre la pared occidental, un grafito griego, trazado en edad constantiniana, antes del cierre del dicho nicho, declara: «Pedro está (aquí) dentro.» 10) Todo esto coincide en demostrar que el nicho marmóreo del “muro g” puede ser razonablemente considerado como la segunda y definitiva tumba de Pedro y que los huesos depositados en aquel vano con los honores del oro y la púrpura son de verdad los restos mortales del Mártir. Entre los restos que se encontraron no aparecían ni la cabeza ni los pies. La cabeza de San Pedro junto a la de San Pablo se conservan desde los primeros siglos en la Catedral de Roma, a los ajusticiados en cruz de cabeza como murió Pedro cuando morian se les cortaban los pies para desprenderlos de la Cruz. Las reliquias de Pedro existentes en la Basílica Vaticana son, a la luz de las razones expuestas, las únicas sin duda alguna auténticas, corresponden a un personaje cristiano del siglo I que ha conocido a Cristo, ha escuchado su palabra y ha visto sus milagros. Otras no existen, ni en Oriente ni en Occidente. Y no es un puro caso que esta excepción concierne a Pedro, el primero de los Doce, sobre el que Cristo dijo querer fundar su Iglesia. Como he tenido la ocasión de escribir recientemente en mi libro «La primacía de la Iglesia de Roma», es razonable la opinión que la antigua universalidad de Roma se dilate en el tiempo por la primacía espiritual de la Iglesia católica, es decir por su definición de “universalidad”, que tiene su centro en Roma y que es motivo y garantía de esta extraordinaria continuidad, de esta perenne vitalidad, de esta excepcional presencia en Roma, en la Basílica Vaticana, de la auténtica tumba de Pedro y sus auténticas reliquias.” Bendiciones

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