EL NONBRE DE YAVEH.

ENMANUEL 01-02-2021

Yahvé es uno de los nombres con que se designa Dios en la Biblia de la tradición judeocristiana.
Etimológicamente, la palabra proviene del Tetragramáton hebreo YHVH, compuesto por cuatro consonantes hebraicas (iod, hei, vav, hei, respectivamente).
De hecho, en el Éxodo, cuando Moisés interroga a Dios sobre cuál es su verdadero nombre, la transcripción de la respuesta en hebreo es YHVH, que se ha dado en traducir ‘Yo soy el que soy’ ( Éxodo, 3: 14). De modo que este vendría a ser también el nombre que Dios se da a sí mismo, su nombre sagrado.
Sin embargo, este nombre, escrito con cuatro consonantes, constituye un problema para su pronunciación hoy en día. Pero, ¿por qué?
Resulta que, en hebreo antiguo, las vocales de las palabras no se escribían, sino únicamente las consonantes, de modo que las personas debían saber, por memoria o por tradición, con qué vocales tenían que completar la pronunciación.
No obstante, la pronunciación original de la palabra no pudo llegar hasta nosotros, pues a los judíos les estaba prohibido pronunciar el verdadero nombre de Dios. De modo que, por respeto, para evitar su enunciación, la gente decía Adonay (que significa ‘el Señor’) cuando leía los textos sagrados o se refería a Dios.

Hola Enmanuel.

Yahvé es uno de los nombres con que se designa Dios en la Biblia de la tradición judeocristiana.

Etimológicamente, la palabra proviene del Tetragramáton hebreo YHVH, compuesto por cuatro consonantes hebraicas (iod, hei, vav, hei, respectivamente).

De hecho, en el Éxodo, cuando Moisés interroga a Dios sobre cuál es su verdadero nombre, la transcripción de la respuesta en hebreo es YHVH, que se ha dado en traducir ‘Yo soy el que soy’ ( Éxodo, 3: 14). De modo que este vendría a ser también el nombre que Dios se da a sí mismo, su nombre sagrado.

Sin embargo, este nombre, escrito con cuatro consonantes, constituye un problema para su pronunciación hoy en día. Pero, ¿por qué?

Resulta que, en hebreo antiguo, las vocales de las palabras no se escribían, sino únicamente las consonantes, de modo que las personas debían saber, por memoria o por tradición, con qué vocales tenían que completar la pronunciación.

No obstante, la pronunciación original de la palabra no pudo llegar hasta nosotros, pues a los judíos les estaba prohibido pronunciar el verdadero nombre de Dios. De modo que, por respeto, para evitar su enunciación, la gente decía Adonay (que significa ‘el Señor’) cuando leía los textos sagrados o se refería a Dios. Bendiciones+

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