Lucas

Apocalipsis

09/17/21

Hola frank. Me explicarías a Apocalipsis 19:19-20 y Apocalipsis 20: 1-10? Porque yo escuché tus audios de apologeticasiloe y no me quedó clara esta parte. Quiero compartir esto con otras personas que estan siendo engañadas por la falsa interpretación del Apocalipsis.

Hola Lucas, pues si no me entendiste alla con mas tiempo dudo que me haga entender aca brevemente.En el 18 San Juan no quiere no es proporcionar una detallada escatología de la bestia y del falso profeta; todavía menos intenta describir la caída de Roma en el año 410 o el 476. Más bien, el lago de fuego es su descripción simbólica de la completa derrota y destrucción de estos enemigos en su intento de apoderarse del reino: La perversas
personificaciones de la Roma pagana y del Israel apóstata están arruinadas y
derribadas. Roma, como Sodoma, es destruída por el fuego y el azufre; los falsos
profetas de Israel, Coré, Datán, y Abiram, son tragados vivos.
Hay un notable contraste, sin embargo: Mientras el resto de los seguidores de
Coré fueron consumidos por una ráfaga de fuego del Señor, el resto de los
seguidores de la bestia – los reyes de la tierra – son muertos por la espada que
había salido de la boca del que estaba sentado sobre el caballo. El mensaje del
evangelio, la Palabra-espada del Espíritu, sale de la boca de Cristo y destruye a
sus enemigos convirtiéndolos, partiendo en pedazos sus almas y sus espíritus, sus
coyunturas y sus tuétanos, juzgando los pensamientos y las intenciones de sus
corazones. Las bestias son perdedoras por partida doble: No solamente son
derrotadas, sino que las mismas naciones que ellas guiaban en su batalla contra
Cristo son conquistadas por su victoriosa Palabra.

En el capitulo 20 San Juan es realzada por su importancia la cuarta de las siete visiones introducidas por la expresión “Y vi” (kai eidon; comp. 19,11, 17, 19; 20:4, 11; 21:1). Juan ve un ángel descendiendo del cielo, que tenía la llave del abismo y una gran cadena en la mano. Nuevamente, como en 10,1 y el 18,1 (comp. 12,7), este es el Señor Jesucristo, quien, como
Mediador, es el Ángel (Mensajero) del Pacto (Mal. 2,7; 3:1). Su absoluto control
y autoridad sobre el abismo están simbolizados por la llave y la gran cadena. El
autor establece un agudo contraste: A Satanás, la estrella impía que cayó del
cielo, se le dio brevemente la llave del abismo (9,1); pero Cristo descendió del
cielo, teniendo como su posesión legal “las llaves de la muerte y del Hades”
(1:18).
20:2 Juan junta las varias descripciones del malo que ha usado durante la
profecía: el dragón (12:3-4; 7, 9, 13, 16-17; 13:2, 4, 11; 16,13), la serpiente
antigua) 9:19; 12:9, 14-15), el diablo (2:10; 12:9, 12), Satanás (2:9, 13, 24; 3:9;
12:9), el engañador del mundo entero (2,20; 12,9; 13,14; 18,23; 19,20). Pero el
aterrador poder de este enemigo sólo sirve para exhibir la incomparable grandeza
de su conquistador, que tan fácilmente le ha dejado indefenso: Jesucristo, en su
misión como “Ángel del cielo”, prendió al dragón … y le ató por mil años, y le
lanzó al abismo, y le encerró, y puso su sello sobre él. Como declaró Juan en su
primera epístola, Cristo “para esto apareció, para deshacer las obras del diablo”
(1 Juan 3:8). En términos de este propósito, el Señor comenzó a “atar al hombre
fuerte” durante su ministerio terrenal.Bendiciones+

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